Ya pasó un mes desde que llegó cargada de besos, abrazos y regalitos. Un mes desde que paseamos juntas por las calles de Santo Domingo... Desde que compartimos el postre de la felicidad mirando el Alcázar de Colón iluminado... Desde que le mostré mi casa y le presenté a mis amigos y a mis “hermanos de crianza”... Desde que nos tomamos la última piña colada en el agua, rodeadas de palmeras... Desde que me colgué de su cuello para despedirme otra vez, igual que en el aeropuerto de Santiago...

Es que mi mamá me mima, mucho más que la del silabario...

1 comentario:
Que emociante debe haber sido ese encuentro con tu mamá. Yo la veo cada dos fines de semana y me da penita cuando llega la hora de once el domingo, Es todo tan apurado,,,,, snif!!
Cuidate mucho,
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