jueves, 23 de agosto de 2007

Despues de Dean

Luego de una larga espera, el huracán Dean pasó por nuestro lado y no nos tocó. Como todas las excusas son buenas para celebrar, nos fuimos de paseo! En la cabañita que nos prestaron a la orilla de la playa, nos desconectamos del mundo y disfrutamos de un mar de aguas turquesa que fue sólo nuestro por tres días. Alguien se anima a venir ahora?





La zona bateyera

Otro mundo el de los bateyes. El mundo de los haitianos que viven en Dominicana y cosechan 2 ó 3 toneladas diarias de caña de azúcar a punta de machete, a cambio de RD$35 (700 pesos chilenos) por tonelada. El punto negro del país de los resorts y las playas paradisiacas. Y aunque afuera se calle y se esconda a cualquier precio, esto pasa. Pasa hoy, en la era de la esclavitud abolida y la defensa de los derechos humanos. Pasa y hay que gritarlo para que el mundo vea, sepa y sienta.


Realismo Magico

La gente de La Higuera nos recibió, como siempre, con abrazos, sonrisas y comida para el mundo. El entusiasmo en el taller sobre técnicas de conservación de suelo me dejó feliz, y las caminatas y paseos en mulo volvieron a ser geniales. Pero esta subida tuvo un agregado interesantísimo que, por razones obvias, no quedó registrado en fotos: los ritos de la muerte. Luego de los nueve días de llanto reglamentario a partir del entierro, mujeres vestidas de riguroso luto se reúnen una última vez durante la hora santa. La comunidad en pleno las acompaña en el rezo del rosario y los cantos correspondientes. Al final, llantos ya sin lágrimas y gritos desgarradores con fuerzas que están por acabarse: “¡Ay, mi padre!”, “¡Ay mi esposo!”. Dos mujeres se desmayan, una entra en trance. Ahora sí don Antonio puede descansar en paz. No puedo evitar pensar en Macondo y en las mil situaciones antes ajenas que ahora cobran sentido. Aquí terminé de entender que mis novelas y cuentos favoritos tienen más de realidad que de magia, y que el mérito de García Márquez es simplemente saber contarla...


lunes, 13 de agosto de 2007

Rosa La Piedra

Qué ganas de compartir con los comunitarios otro café, de ese que siembran, cosechan, secan y muelen ellos mismos... Qué ganas de volver a jugar a la liga con los niños descalzos que, a pesar de su piel morena, tienen el pelo rubio por la desnutrición... Qué ganas de trabajar por esa escuela, de recorrer con los niños el mundo a través de los mapas maravillosos que alguna vez alguien donó, de encontrar un profesor que sí haga clases... Qué ganas de volver a Rosa La Piedra!




lunes, 30 de julio de 2007

Por fin la capital!

Quién iba a decir que sería uno de los incontables mails que dispersé por el cyberespacio dominicano en busca de información sobre pago por servicios ambientales, lo que me llevaría por fin a conocer Santo Domingo... Viernes, 8:30, Jardín Botánico, seminario justo sobre ese tema (y yo, la invitada de piedra). Pero ya que es viernes y este sábado no trabajo, qué desperdicio volver altiro a San Juan! Tengo dónde quedarme... Me quedo! Aquí, algunas fotitos que alcancé a tomar en la zona colonial. Pero ojo, que faltaron las más importantes: las de la familia que me acogió tan cariñosamente que creo que subí un par de kilos... y las de los niños que me invitaron a jugar con ellos en la calle por horas, como cuando era chica...





lunes, 23 de julio de 2007

Ludoteca de Calle

Cantos, juegos, caras pintadas, manos pegajosas, pura energía. Como paparazzi invitada a esta ludoteca, pude captar en imágenes algunas de las sonrisas de los niños y reirme con ellos como una más...







miércoles, 18 de julio de 2007

Siempre los niños

Los que más sonríen y a los que más quiero retratar. Les encanta verse en la pantalla mágica de mi cámara de fotos. Se ríén con picardía, me miran con curiosidad. “¡Esa mujer sí que es blanca!” Y yo también me río, y los miro y los abrazo y les muestro lo hermosos que son... A pesar de la ropa rota y de las barrigas hinchadas... Los niños son lo más lindo que he visto en Dominicana.